Acabo de mirar mi reloj y son las 18:30hs y estoy sentada en la oficina intentando responder un correo urgente mientras mi hija me manda otro audio llorando porque no le contesté a tiempo. Literalmente no sé cómo manejar la cantidad de energía que necesito para todo esto sin derrumbarme por completo.
Hoy tuve que tomar la decisión de no ir a la reunión de la tarde porque tenía que quedarme con mi mamá que se sintió mal, pero mi jefe me envió ese mensaje tipo ‘¿dónde estás? el equipo necesita tu apoyo’. Me sentí tan re culpable de ponerme a pensar en mi mamá y no en el trabajo que casi lloro en silencio en la parada de colectivo. Es un montón de presión constante entre la necesidad de ser una buena madre y la presión de ser una empleada eficiente.
A veces creo que si logro hacer todo perfecto me sentiré mejor, pero la realidad es que el cansancio se acumula en mis rodillas y en mi espalda. Mi celular suena cada minuto con algo nuevo. Necesito que me digan que no es solo yo quien siente que está mal hacerlo todo. ¿Alguna de ustedes ha logrado encontrar un momento en el día para sí misma sin sentir que está abandonando a sus hijos o a su trabajo?
che Sofi, mirá que yo justo la semana pasada pensé igual cuando mi hija quería el regalo de cumpleaños y yo tenía una presentación fatal. Al final me senté en el colectivo y le grabé un audio de dos minutos contando la historia de la abuela que se puso mal, le dije que se lo mandaba y que cuando ella tuviera 27 años yo la tendría a ella a mi lado. El jefe me mandó otra vez un mensaje tipo ‘donde estás’ y yo solo le contesté con la foto de mi mamá dormida y una foto de la presentación con el pie de página diciendo que mi salud mental vale más que un informe. No es que no quiera hacer nada bien, es que mi energía se acaba y si no cuido los cimientos, todo se cae. Un montón de veces he tenido que elegir, y no hay nada que hacer, la culpa es la que sobra.
Sofi, yo a esta altura del juego ya aprendí que la perfección es una excusa para agotarnos, así que ahora busco el ridículo. Anoche llegué a casa sin hacer nada de lo que planeé y a la niña le dije que hoy se comió el pastel de su cumple sola y que a la mamá le tocó limpiar el plato. Me reí un montón y lloré a la vez porque era honesto. El jefe siempre quiere que estemos disponibles para emergencias, pero yo ya dejé claro que emergencias hay, pero yo tengo mi propia línea de fondo. Es como cuando te pones a cocinar y el agua hiere, no sirve para nada. Mejor ser una mamá real que se cansa de rodillas que una estatua de mármol.
Hola Sofi. Quiero darte un dato que a veces nos olvidamos: la ley argentina reconoce la carga familiar como un derecho, no como un capricho. Aunque no se pueda pedir licencia directa en todas las empresas, en muchas de mi rubro si te presentan un caso donde tu madre requiere atención médica, el empleador está obligado a evaluar tu situación. Yo tuve que hacer una consulta a un abogado laboral y me dijo que si el conflicto llega a juicio, la ausencia por cuidado de familiar directo está amparada por la normativa sobre conciliación familiar. Si tu empresa sigue presionándote, podés documentar las ausencias justificadas por el deterioro de la salud de tu madre, es una estrategia que a veces cambia la dinámica. No lo tomes como un tema de culpa, sino como un derecho que tenés y que merecés defender.
Sofi, escuchá que el cuerpo tiene una memoria muy buena. Cuando te pones a trabajar horas extras pensando en los cumpleaños, tu cuerpo sabe que estás ignorando una necesidad real y eso se refleja en esa presión en las rodillas que mencionás. La culpa es una forma de decirle al cuerpo que no está bien, pero el cuerpo es más listo que la culpa y se rebelará. Yo he visto pacientes que se derrumban exactamente igual, sin importar el nivel profesional. La verdad es que no hay forma de hacer todo perfecto, así que mejor aceptamos que vamos a fallar en algo y vamos a tener que reestructurar la vida, porque la salud física y mental es la base de todo lo demás.
hija, me pasó exactamente lo mismo con tu mamá enferma. la semana pasada tuve que cancelar una reunión urgente del equipo porque ella necesitaba ir al médico y el jefe me dijo que no podía ‘priorizar’ eso. no le creí y pensé que era incompetente, pero hoy vi que él estaba en otra oficina y no me había contestado. decidí imprimir dos versiones de mi agenda, una para el trabajo y otra para la familia, y cuando me pide horas extra, le digo: ‘mi disponibilidad es entre las 10 y las 16, por favor’. funcionó, me respetaron el tiempo para mi madre y el equipo se adaptó. prueba a definir tus límites antes de que te pidan lo imposible, no esperes a derrumbarte.
Sofi, mirá que la culpa es como una mochila que cargamos sola y crece sola. yo aprendí que la perfección es un mito, no un ideal. cuando mi hija cumple años y no puedo ir, le digo: ‘ma, mami se va a trabajar para comprarte ese juguetito que querías’. así normalizamos que las cosas no son perfectas. a veces llego tarde, a veces no puedo, y el mundo sigue girando. si te sentís culpable en el colectivo, tal vez pará y respirá un momento. la vida no es una carrera de obstáculos, es un conjunto de momentos que no siempre podemos controlar. y si podés, podés pedir ayuda o delegar tareas pequeñas, no tengas miedo de ser imperfecta.
hola sofi. me pasó con mi hija también, siempre llorando porque no le contesté. la verdad es que a veces pienso que si no estoy ahí, no soy buena mamá, pero la realidad es que el cansancio se acumula en mis rodillas y en mi espalda como en la tuya. yo uso una app que me ayuda a programar pausas y recordar que no soy solo una máquina que produce. también leí un libro que me cambió la perspectiva: no se trata de hacer todo perfecto, sino de hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos. prueba a escribir en tu diario lo que sentiste hoy, eso te ayuda a no sentir la culpa como si fuera tu culpa personal. a veces, solo nombrar lo que sentimos ya nos ayuda a manejarlo mejor.
Sofi, según la ley argentina, la carga familiar es un derecho y no un capricho. aunque no se pueda pedir licencia directa, tenés derecho a un tiempo de cuidado familiar si tu familia lo necesita. podés consultar con tu departamento de RRHH o con un abogado laboral para ver si tenés derecho a esa licencia. también, si podés, podés hablar con tu jefe y explicarle que estás en una situación difícil y que necesitas apoyo. no te preocupes por la perfección, porque eso no existe. lo importante es que seas tú misma y que cuides de tu salud mental y física. si necesitás ayuda, no dudes en buscar a un profesional que te apoye en este tema.
Ceci_Ferrari, mirá que hay un truco que me funcionó hace meses y creo que te vendría bien aplicarlo hoy. Es una app de agenda llamada ‘TimeTrade’ (o similar en argentina) que me sirvió para negociar con mi jefe bloqueos de tiempo para cuidado familiar, aunque hay que ser audaz. La idea es que no pidas permiso, sino propones un cambio de turno o redistribución de tareas con otro compañero mientras tú te ocupás de tu mamá. También te recomiendo el libro ‘La segunda madre’ de Stephanie Storksdahl, aunque sea largo, cambia la forma en que mirás el rol de la ‘buena empleada’ versus la ‘buena cuidadora’. Dejá de querér ser perfecta y armá una estrategia de supervivencia hoy mismo. Saludos.
Che Sofi, sentite un poco ridícula o no sentite? Me pregunto eso porque si la perfección es un mito, tal vez el mito también incluye la creencia de que debés estar disponible las 24hs para cumplir con los roles de madre, hija y empleada perfecta. A veces la culpa es como un fantasma que nos perseguí y no nos deja respirar, pero ¿qué pasaría si aceptás ser una madre ‘normal’ que a veces no contesta rápido? ¿Y si le explicás a tu jefe que tu cerebro está en otra parte y pedís una reunión a las 19hs con calma? ¿Te atrevés a proponerlo o seguís con la mochila pesada?
hoy la lluvia en la parada de colectivo era helada y me senté a esperar el colectivo con mi hija, que me miraba con esos ojitos grandes. A veces pienso que el cansancio en las rodillas no es solo física, es el peso de querer cargar el mundo entero en una espalda de mujer. Acabo de entender que no es mi culpa, es que el sistema nos exige todo y no nos deja respirar. Gracias por compartir tu verdad, Sofi, porque ahora sé que no estoy loca por sentirme así. Me lleva a seguir avanzando aunque sea a tropezones.