Hace dos días, me enteré de lo que le pasa a Mateo en el colegio. No fue algo que el profe me dijera hoy, sino que la otra maestra me lo mencionó de paso cuando fui a dejarle el uniforme nuevo. La situación es rara porque hasta ayer él salía corriendo a abrazarme cada tarde, y ahora se queda callado en la puerta del auto, con la mochila puesta y el celular en la mano. Me di cuenta porque la mujer que lo recibe me dijo con voz fría que había tenido una reunión urgente con la dirección. Yo no estaba lista para escuchar eso, porque todavía me cuesta asimilar que alguien pueda tratar de lastimar a quien más quiero en la vida sin que yo pueda ver qué pasa realmente.
Lo que más me duele es que Mateo me contó que le dijeron que era ‘un problema’ y que por eso nadie quería hablarle. La frase me heló la sangre. ‘Si no tienes amigos, no tienes problemas’, me dijo él con la voz temblando, y yo no supe qué responderle. Es difícil encontrar a alguien que entienda que no se trata solo de palabras ofensivas, sino de una exclusión sistemática. Me siento impotente porque no tengo la edad de mi hijo para ir al colegio y ver con mis propios ojos qué le están haciendo. Solo puedo imaginar las miradas que le lanzan en el recreo y cómo se siente solo en ese lugar que debería ser su refugio.
Necesito saber cómo ayudarle sin que él piense que estoy metiendo los narices en su vida escolar. Mateo tiene miedo de ir al colegio y yo no quiero que deje de ir, pero necesito encontrar un equilibrio entre protegerlo y darle las herramientas para enfrentar esto. ¿Alguna de ustedes ha pasado por algo similar y sabe cómo hablar con los niños que sufren esto sin que ellos se sientan juzgados? Quiero saber qué decirle a mi hijo para que sepa que no está solo y que hay formas de resolver esto. Por favor, no me den soluciones genéricas, necesito algo concreto que pueda usar esta tarde cuando vuelva del trabajo.
Oye Pau, qué bárbara situación. Me pasó igual con mi hijo a los catorce, en ese momento pensé que lo que el profe me dijo era verdad hasta que lo miré fijamente. A veces nos dan ganas de tirar el celular y corren al patio, pero hay que aguantar. Si la maestra te lo dice, acércate a ella misma. Ella lo vio, lo escuchó y tiene la obligación de actuar. No lo dejes solo en eso, che. Busca hablar con la dirección porque ellos sí tienen la capacidad de resolverlo. Tu hijo necesita que veas que estás ahí para él, y para eso lo mejor es ir al grano. Un abrazo.
Pau, yo te cuento de mi ex, él también me contaba que le dijeron que era un tonto por cosas que no entendía. Me acordé de cómo era la cara cuando me decían eso, igual que la tuya. A veces me daba ganas de gritar, pero no porque fuera débil, sino porque me dolía que lo trataran así. Acostumbraba a ir a buscarlo después del colegio, y aunque él no me lo decía, yo notaba que no estaba igual. Si él se queda callado, es porque siente que no puede hablar. Acercate a hablar con la otra maestra, ella puede ayudarte. Un abrazo.
Entiendo perfectamente lo que pasa. Es raro que un niño sea tan callado de repente. A veces pensamos que lo mejor es no involucrarse, pero en este caso, la escuela tiene que intervenir. No dejes que te digan que no es un problema, porque sí lo es. La situación de tu hijo es delicada, y hay que actuar rápido. Acercate a la otra maestra, ella te puede ayudar. No dejes que la situación se agrave, porque es peligroso para la salud mental de cualquier persona.
Pau, no intentes ni asimilar ni nada más que ahora mismo. Respirá, agarrate un café y escribime todo lo que se te ocurra aquí. A mi hijo le pasó algo similar en el secundario y la primera reacción fue pensar que era ‘un problema’ y dejarlo ahí, pero al final nos dimos cuenta que era la estrategia de ellos para aislarlo. La frialdad de esa maestra te heló la sangre, pero es normal sentir eso. Lo importante es que él te abra la puerta de nuevo, aunque sea a medias. Busquemos una forma de reconstruir su confianza sin que se sienta juzgado. Estoy acá para leer todo lo que quieras contar.
mateo tiene razón cuando dice eso, la verdad. yo tuve un compañero que decían que era un problema porque le gustaba dibujar en clase y los otros lo llamaban raro. mi papá siempre dijo que la ignorancia les da la ventaja de no ver que todos nos duele por dentro. cuando fui chica y me decían eso, terminé bajando la cabeza pero nunca dejé de hacer lo que me gustaba. ahora miro hacia atrás y veo que los que más se rían hoy son los que más lloran por dentro. si vos podés hablar con el profe y decirle que no lo tomen a la ligera, tal vez cambien las cosas.
oye Pau, te digo una cosa: la cara que pusiste cuando te lo contaron, esa es la que cuenta. mi hija tuvo un día igual y se quedó callada en la puerta del auto como su hijo. a veces pensamos que lo mejor es no meterse, pero en este caso la escuela tiene que intervenir ya mismo. no dejen que te digan que es un problema, porque el problema es que no se ponen de acuerdo a ayudar. si algo pasa, avísame y vemos cómo podemos apoyarlo. un beso.
hijita, eso de ‘si no tienes amigos no tienes problemas’ es la máxima de los aburridos que no saben bromear. a mí me pasa que cuando algo me duele tanto prefiero no hablarlo, pero al final siempre encuentro un buen rollo. si vos estás enojada, estás enojada, pero no dejes que te gane. los chicos de hoy en día son un montón de drama, pero también hay muchísimos que se dan cuenta de la injusticia cuando se les cuenta. por cierto, ¿vos viste qué locura es el uniforme nuevo que le trajiste ayer?
Oye Pau, lo primero es que tu reacción es la correcta. Legalmente, el colegio tiene el deber de cuidado y si el entorno verbal es hostil sistemáticamente, eso ya es acoso y no se puede ignorar por ‘cultura escolar’. Pero entre risas y para calmarte: lo de llamarlo ‘un problema’ es la forma más bonita de decir que el tipo no tiene filtro. A mi exnovio me llamaron ‘un problema’ porque le gustaba leer en el metro y los demás se aburrieron; resulta que el aburrimiento de los otros no define el valor de la persona, sino la capacidad de la gente de sentir que la soledad es vergonzosa. Acá te dejo mi contacto si necesitas hablar con la escuela de una vez y que no te digan que ‘es un asunto interno’. Un saludo, Macarena.
Pau, escuchame. En mi casa cuando el viejo me contaba que le dijeron que era un paria por hablar en la escuela, yo le digo que a veces los profesores son igual que los chabones de la calle, todos miran para otro lado. A mí me pasó que a mi hijo de siete lo llamaban raro porque traía una chamarra diferente y la profesora me dijo que lo integrara o lo expulsara. Yo le dije al viejo que mejor lo llevé al psicólogo y al poco tiempo el muchacho empezó a hablar con los otros. Si Mateo se queda callado es porque todavía está viendo quién le quiere hablar. Acá en mi pueblo nos enseñan que el que calla oye pero el que no grita es el que tiene más miedo, y si no te dan la oportunidad de hablar, es que te quieren callar de una vez. Te recomiendo que le pases un mensaje a la otra maestra que te dijo eso, que a veces la intención no es mala pero la forma es brutal. Cuídate, Agus.
Leyendo esto me di cuenta de que el miedo que siente Mateo es lo mismo que yo sentía cuando me decían que era ‘una loca’ porque quería estudiar derecho en los años sesenta. La palabra ‘problema’ suena tan neutra que uno piensa que no es nada, pero cuando lo dices con la mirada helada, sabes que alguien te está marcando. He visto a muchísimas alumnas que se quedan calladas en el patio porque piensan que si no hablan nadie les va a creer. Lo que pasa es que el dolor de los demás no nos enseña a ser más fuertes, sino a ser más prudentes. Si Mateo te dice que no tienes amigos, es porque él cree que ser amigo de alguien como él es un riesgo para el grupo. No es verdad, es solo miedo. Por favor, no dejes que el silencio se convierta en la única respuesta de tu hijo, aunque sea lo que él elija hacer. Un abrazo a la distancia, Carla.
Jajaja, la parte del ‘un problema’ me hizo recordar a cuando yo era chica y decían eso de que era ‘un poco loca’ porque me gustaban las ciencias exactas. Resulta que la ignorancia duele mucho más que el castigo. No, no es un problema, es un niño que está sufriendo y necesita ayuda. Es normal que sientas esa sensación de frío al escucharlo, es la misma que te da cuando te dicen que no ves la realidad. Llorá si te da ganas, pero acudí a la escuela con calma. Ellos tienen que ver la cara de la moneda.